miércoles, 8 de mayo de 2013

Fragmento - Alberto Novoa Allagual


Recuerdo con pasión como trataba de convertir cada objeto en mi versión manual de cada propagandeada marca, la televisión empezaba su efecto como el gra medio de publicidad, la presión de los compañeros de colegio que cada día estrenaba mejores zapatillas, loncheras y etc, yo siempre con la poca ropa que heredaba de mis hermanos trate mil veces de pintarla, modificarla o hacerla similar a la marca conocida, nada mas lejano pero reconfortante para mi. Aquella ocasión, no dude en modificar los manubrios de mi bicicleta, había conseguido dos extremos de plástico muy similar al de la marca de moda, pero ligeramente mas ancho, lo inserte y para ajustarlo hice un par de tiras de madera que ajustaban a presión los nuevos manubrios evitando se saliera, aquella tarde de verano que ya yo solo regresaba a casa en bicicleta coronaria el paseo con lo que los chicos de aquel entonces bautizáramos como “caballito” levantado la llanta delantera de la bicicleta en pleno movimiento, en pleno acto, se salieron los manubrios que mal arme quedándome con los plásticos brillantes en mis manos lejos, muy lejos del timón de la bicicleta, el impacto fue tal que cayeron moras del árbol contra el que me estrelle, estrelle, así aprendí porque se le dice…estrelle.

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