Recuerdo con pasión como trataba de convertir cada objeto en
mi versión manual de cada propagandeada marca, la televisión empezaba su efecto
como el gra medio de publicidad, la presión de los compañeros de colegio que
cada día estrenaba mejores zapatillas, loncheras y etc, yo siempre con la poca
ropa que heredaba de mis hermanos trate mil veces de pintarla, modificarla o
hacerla similar a la marca conocida, nada mas lejano pero reconfortante para
mi. Aquella ocasión, no dude en modificar los manubrios de mi bicicleta, había conseguido
dos extremos de plástico muy similar al de la marca de moda, pero ligeramente
mas ancho, lo inserte y para ajustarlo hice un par de tiras de madera que
ajustaban a presión los nuevos manubrios evitando se saliera, aquella tarde de
verano que ya yo solo regresaba a casa en bicicleta coronaria el paseo con lo
que los chicos de aquel entonces bautizáramos como “caballito” levantado la
llanta delantera de la bicicleta en pleno movimiento, en pleno acto, se
salieron los manubrios que mal arme quedándome con los plásticos brillantes en
mis manos lejos, muy lejos del timón de la bicicleta, el impacto fue tal que
cayeron moras del árbol contra el que me estrelle, estrelle, así aprendí porque
se le dice…estrelle.
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